Cirugía cardiovascular

Las emociones y las enfermedades cardiovasculares

emociones

La gente suele creer que las enfermedades del corazón solo están relacionadas con la parte física de la persona y por eso, siempre enfocan su atención en la falta de ejercicio, una dieta desbalanceada, el tabaquismo y el exceso de bebidas alcohólicas. Si bien, estos hábitos en realidad incrementan los riesgos de presentar problemas cardiovasculares, las emociones, los pensamientos y la actitud que se tiene frente a la vida, también juegan un papel fundamental en la salud, ya que si no se encuentran equilibrados pueden contribuir en acelerar enfermedades, no permitirle cambiar su estilo de vida o tener una recuperación lenta, después de una cirugía cardiovascular.

Emociones que incrementan el riesgo de enfermedades cardiovasculares

El estrés

El estrés hoy en día parece ser la causante de muchas enfermedades, no solo del corazón. Cuando una persona vive con presiones constantes, bien sea en su hogar o en el trabajo, esto comienza afectarle su parte física. Por ejemplo, una persona que se somete a altos niveles de estrés podrá sufrir de presión arterial alta y otros problemas circulatorios.

Además, la manera como las personas responden de manera emocional ante la presión, también afecta el organismo. Así, si ante el estrés la respuesta es la ira, la irritabilidad y la falta de sueño, se incrementan los riesgos de tener problemas en el corazón.

Cuando las emociones y los pensamientos desbordan a las personas, estos terminan manifestándose en el cuerpo físico, alterando el equilibrio y probablemente acelerando enfermedades.

La depresión

La depresión, es un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por sentimientos de tristeza, culpabilidad y una incapacidad de disfrutar de la vida cotidiana. Estudios demuestran que las personas diagnosticadas con depresión son más propensas a desarrollar enfermedades coronarias o sufrir ataques al corazón, ya que pueden presentar hipertensión.

Además, la depresión causa cambios fisiopatológicos directos en la coagulación de la sangre, en la función plaquetaria y afecta el sistema inmunológico, lo que aumenta el riesgo de la inflamación de las arterias.

De nuevo, la forma como la persona se siente, se refleja en su cuerpo físico aumentando los riesgos de una enfermedad cardiovascular.

Emociones cuando se tiene una condición cardiovascular

Pérdida del control

Uno de los principales sentimientos que experimenta una persona que es diagnosticada con una condición cardiovascular, es la sensación de perder el control de su vida.

Esto se debe a que el individuo está acostumbrado a una rutina y las recomendaciones del médico, generalmente, invitan a adquirir nuevas costumbres que van en contravía de los deseos del paciente.

Así, alguien que siempre se ha sentido que controla su vida, se ve enfrentado a no poder comer lo que quiere, a dejar vicios, a tomarse una pausa en el trabajo y a incluir ejercicio físico en su día a día, entre otras cosas.

Ahora, si además la persona presentó un episodio agudo como un paro cardíaco, este sentimiento será mucho más fuerte, ya que seguramente se enfrentará a su fragilidad y a la idea de la muerte.

Emociones después de una cirugía cardiovascular

La depresión

Es normal que los pacientes que han tenido una intervención cardiovascular presenten algunos síntomas de depresión unos días después de la cirugía. Sin embargo, es importante darle atención inmediata, ya que la desatención de esta condición puede ralentizar el proceso de recuperación del paciente y convertirse en un círculo vicioso, donde la persona se deprime más al no ver mejoría.

Aunque hay explicaciones biológicas por las cuales se presenta la depresión después de una operación, generalmente son los pensamientos negativos y fatales los que afectan más al paciente y no le permiten ser positivo frente a su recuperación y su vida.

Ante una depresión de más de 2 semanas consulte con su médico o busque ayuda profesional de psicólogos y psiquiatras.

¿Qué puede hacer para equilibrar sus emociones?

  1. Identifique cuáles son las fuentes de estrés y tome medidas para cambiar la forma como usted enfrenta el mundo.
  2. Sea consciente que su condición es un llamado de atención que lo invita a cuidarse, a cambiar hábitos y a ver a la vida de manera positiva.
  3. Acepte que usted no tiene el control y que otras personas pueden ayudarlo.
  4. Practique la meditación para reducir sus niveles de ansiedad.

Recuerde, el corazón no nos ataca. Este representa simbólicamente el amor y la alegría con la que vivimos, por eso cuando presentamos enfermedades que lo afectan debemos revisar nuestras emociones, para evitar que éste metafóricamente se enfríe, se angustie, se entristezca y se tensione tanto que sienta que no puede moverse. Por el contrario, tómese el tiempo para valorar los regalos de la naturaleza, agradezca cada minuto de su vida, busque ser feliz y compartir mucho amor. Con estas pequeñas acciones le estará dando salud a su corazón.

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