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Paciente anticoagulado ¿Por qué es importante controlarse?

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La coagulación en palabras sencillas, y comunes (para que entienda cualquier paciente anticoagulado), es un proceso de defensa en el cual, el organismo ante una hemorragia crea coágulos de sangre para prevenir que nos desangremos. Para que esta suceda, es fundamental que haya una cantidad considerable de vitamina K en el cuerpo, que generalmente obtenemos de algunos alimentos.

A pesar de ser un proceso normal y necesario, algunas personas deben estar anticoaguladas, pues tienden a desarrollar coágulos que, cuando adquieren un gran tamaño, pueden obstruir venas y arterias, lo que impide que pueda fluir la sangre a los órganos vitales.

Esto significa un riesgo muy alto por lo que se prescriben medicamentos que inhiban la vitamina K que está en el cuerpo, con ello la sangre está más ligera y toma más tiempo para coagularse. Gracias a esto, se evitan los trombos.

¿Por qué hay que controlar al paciente anticoagulado?

La administración de este medicamento significa que el proceso de anticoagulación será más lento que el de una persona normal y que, por lo tanto, en caso de presentarse una herida no se producirá la coagulación (sangre más densa) necesaria que impide la hemorragia.

Esto quiere decir que, es vital controlar y evitar las actividades que impliquen un riesgo alto de golpes o heridas, y ser muy precavido con viajar a lugares que estén lejos de centros de salud, ya que en caso de una hemorragia se necesita atención inmediata.

Además, la dosis para lograr la densidad y el tiempo de coagulación requerido, varía significativamente de una persona a otra. Mientras que para un paciente puede necesitarse una medida, para otro puede requerirse seis medidas iguales para obtener el mismo efecto.

Por esto, una vez se define una dosis hay que estarla midiendo y controlando para verificar que sea la correcta, pues mientras se encuentra la dosis exacta, el paciente anticoagulado puede presentar hematomas, sangrado en las heces o en las encías, entre otros síntomas.

También es común que, con el paso del tiempo y el cambio de pequeños hábitos en la vida del paciente anticoagulado, la cantidad de medicamento deba variar, ya que una alimentación diferente, fumar más o menos cigarrillos, o el consumo de bebidas alcohólicas, puede afectar los efectos deseados.

En este sentido, es fundamental que el paciente anticoagulado esté asistiendo a sus controles de rutinas y con ello verificar que la dosis sigue siendo la adecuada.

Control en el suministro del medicamento

Es fundamental controlar la ingesta del medicamento, pues esta debe realizarse siempre a la misma hora del día, todos los días. Por eso, es esencial que el paciente encuentre el horario que mejor le convenga para la toma de su medicamento y convertir este momento en una rutina.

Si se olvida tomar la dosis diaria de anticoagulante en la hora de costumbre, puede hacerse en otro momento del mismo día. Sin embargo, si ya pasó todo el día y la noche sin consumir la dosis de rutina, tómese una pastilla apenas lo recuerde y la otra a la hora de siempre. Debe haber al menos 6 horas entre cada dosis para no alterar en demasía el organismo. Si ya se ha superado este lapso, simplemente tome la medicina apenas lo recuerde y continúe al día siguiente con el horario de rutina.

Si tiene alguna otra duda sobre qué hacer al olvidar tomar su remedio, siempre es bueno consultar con su médico.

El anticoagulante y otros medicamentos.

Algunos medicamentos suministrados al mismo tiempo que el anticoagulante pueden disminuir o aumentar su efecto. Por esta razón, siempre se debe indicar al médico que controla el anticoagulante, el retiro o la introducción de un nuevo medicamento, ya que el cambio metabólico puede afectar el resultado final.

¿Cuáles son los riesgos del anticoagulante?

El mayor riesgo que presenta un paciente anticoagulado es el sangrado anormal. Es posible que cuando usted esté bajo los efectos de este medicamento sea más propenso a sangrar con el cepillado de los dientes, hemorroides o que presente hematomas con golpes que no son tan fuertes.

Otro riesgo es tener un accidente y presentar una herida interna que produzca una hemorragia invisible. Por eso, es vital que, ante cualquier golpe, el paciente anticoagulado esté pendiente de las sensaciones diferentes y que asista a urgencias para evitar una hemorragia interna.

En todos los casos el autoconocimiento es fundamental para el paciente anticoagulado, pues es la persona quien puede reconocer cualquier cambio en su organismo y quien debe tener la consciencia de los controles y cuidados diarios.

Por eso, si usted va a tener una cirugía cardiovascular y su cirujano le ha indicado que va a necesitar anticoagulantes orales, pídale guías e información donde usted pueda aprender más de este tema.

También puede descargar (próximamente) la guía completa del paciente anticoagulado aquí.

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